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22/7/15

SOCIEDAD

Los saludos más inverosímiles del mundo

Besar, estrechar la mano o evitar el contacto visual. La técnica cambia según el país en el que te encuentres

A pesar de ser francés, Gilles Debunne tiene problemas a la hora de decidir cuántos besos tiene que dar en su propio país.
Este informático de 40 años originario de Toulouse dice que cuando conoce a alguien de otra parte del país se encuentra siempre con ese «momento incómodo en donde no sabes muy bien si tienes que parar… porque si sigues a la siguiente mejilla… ¿qué pasará?».
Esto es porque el número de besos que se da en cada mejilla varía tremendamente en Francia, desde tan solo uno en algunas partes de Bretaña a cuatro en el valle del Loira.
Para aclararse con este tema, informa BBC Mundo, el informático ideó un método para evitar situaciones incómodas: un mapa interactivode cómo besarse en Francia.
El mapa de Debunne está dividido en departamentos y se actualizaconstantemente a medida que la gente vota cuántos besos (uno, dos, tres, cuatro e incluso cinco) son la norma en cada región.

El problema del beso

En países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania el saludo normal consiste en un apretón de manos.
Así que cuando el estadounidense Stephen Rinaldi, de 25 años, llegó a Italia para trabajar en la región de Abruzzo, no veía claro el tema de los besos en la mejilla.

¿Y en América Latina?

En buena parte de América Latina se acepta un beso en la mejillacomo una forma de saludo. En algunos países –como Venezuela– es bastante común incluso con personas poco conocidas.
En la mayoría se acepta entre hombres y mujeres, o solo entre mujeres, pero hay algunos en los que los hombres también se saludan de esa manera, como en Argentina.

Darse de la mano

Un país en el que está absolutamente prohibido el beso entre sexos opuestos es en los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, no es extraño ver a dos hombres darse de la mano o besarse en la mejilla.
«Besarse en la mejilla es común entre árabes del mismo género, pero mostrar intimidad con el sexo opuesto en público no está bien visto y es incluso una ofensa que se castiga en algunos lugares», dice Kashif A, que trabaja como consultor y tiene un blog donde habla sobre diferencias culturales .
Si dos personas del mismo género van de la mano se los considera «buenos amigos», afirma. Y eso es exactamente lo que descubrió el expresidente George W. Bush cuando conoció al príncipe de Arabia Saudita en 2005.
Las fotos de los dos mandatarios de la mano dieron la vuelta al mundo, provocando un debate sobre darse de la mano y estrechar lazos en el mundo árabe.

¿Cuánto te puedes inclinar?

En algunos países los extranjeros no tienen que preocuparse ni de los besos ni de darse de la mano. En China, por ejemplo, es normal saludarse con un apretón de manos y la pregunta: ¿has comido hoy?No se trata tanto de una invitación para comer como de una manera de preguntar cómo estás.
En algunos países, como Japón, hay aprender el significado y la forma correcta de hacer una reverencia. «Me convertí en una especialista en el tema de la reverencia cuando tuve que viajar por zonas rurales en Japón», afirma la profesora de inglés Siobhan Sullivan, de San Francisco.
«Pero no fue algo que eligiese conscientemente. De hecho, fue un profesor de una escuela el que, después de sentirse incómodo con una de mis reverencias, me llamó aparte para explicarme la manera adecuada de hacerlo», recuerda.
El problema estaba en los ojos. La profesora mantenía el contacto visual a medida que hacía la reverencia, pero el profesor sintió que esto era una falta de respeto.
Sullivan aprendió a desviar la mirada, poner los brazos firmes en la cintura y bajarla hasta un nivel más bajo de la de su superior.

Sigue al líder

Viajar a nuevos países por trabajo o placer puede parecer un examen en etiqueta, pero hay ciertas reglas que uno puede seguir para intentar que el saludo sea una experiencia sin complicaciones.
«Siempre deja que la otra persona empiece, y luego sigue tú», dice Ann Marie Sabath, autora de un libro sobre etiqueta.
Sabath asegura que en caso de dudas es mejor pecar de tímido que de lo contrario, «pero no hay que sorprenderse si el saludo cambia después del primer contacto».
Después de todo, nunca se puede saber si un apretón de manos acabará en un beso, una reverencia o un paseo por la calle, dados de la mano.
Del: ABC.es
http://www.abc.es/sociedad/20150722/abci-besar-saludo-mundo-201507211254.html

10/7/15

Junio 2014

El Ceremonial, el Protocolo y la Organización de Eventos Accesibles




  • El lugar debe ser accesible. Esto quiere decir que las personas con discapacidad motora o con movilidad reducida (embarazadas, ancianos/as) no deben tener inconveniente para acceder al evento por el lugar indicado en la invitación. (Nunca se debe usar un ingreso alternativo o diferente ante estas circunstancias). Recomendación: indicar en la invitación si el lugar es accesible.
  • Los pasillos deben ser lo bastante anchos para que una persona en silla de ruedas pueda transitar o quedarse en un pasillo sin ser obstáculo de circulación.
  • Los sanitarios deben ser accesibles.
  • Debe estar correctamente iluminado. Es importante que no existan zonas sin luz o con grandes contrastes.
  • Los pisos deben ser antideslizantes. Los moldes de tierra, césped o piedras sueltas dificultan la movilidad.
  • Las superficies esmaltadas o muy pulidas producen reflejos que dificultan la visión.
  • Los felpudos deben estar insertados al piso.
  • Las alfombras se deberán colocar con especial cuidado para que todos sus extremos queden bien pegados al pavimento, con objeto de evitar tropiezos. También se procurará que estén bien extendidas.
  • Al andar o golpear, los sonidos que producen los distintos recubrimientos de los suelos y paredes son facilitadores de la localización e identificación de los obstáculos y líneas de desplazamiento. Por ello, en la medida de lo posible deben evitarse las alfombras y materiales que eliminan o atenúan el eco, así como aquellos que lo aumentan excesivamente, ya que en ambos casos perturban la percepción auditiva.
  • Los elementos metálicos son deslizantes y su instalación en superficies de paso (por ejemplo, las planchas metálicas que se colocan en obras para tapar zanjas) es peligrosa.
  • Los elementos que constituyen el mobiliario exterior, los de señalización e incluso las macetas y plantas deben estar ubicados de tal modo que no constituyan obstáculos en los recorridos o líneas de desplazamiento.


La primera instancia de acercamiento con el resto de los/as invitados/as se producirá, seguramente, al cruzar la entrada. Por lo tanto:

  • Debe estar señalizado, fácilmente identificable para personas con dificultades visuales, ciegos totales y sordos, para lo cual se lo diferenciará mediante texturas, colores del piso y carteles.
  • Se evitará que se produzcan grandes cambios de luz o deslumbramientos entre el exterior y la entrada, ya que las personas con problemas visuales suelen presentar dificultades de adaptación a los cambios y, por lo tanto, una mayor incapacidad para percibir posibles desniveles o cualquier tipo de obstáculo en la zona que rodea las puertas.
  • Las puertas deberán tener el ancho necesario de modo que permitan cómodamente el desplazamiento de las personas que accedan con sillas de ruedas. Deben estar alejadas del inicio o el final de escalones o rampas por el mismo motivo.
  • Los controles de entrada o salida suponen una gran barrera para las personas con discapacidad.
  • Para facilitar la orientación de los/as usuarios/as con discapacidad deben instalarse puntos de información con una señalización adecuada, con superficies e iluminación apropiadas.
  • La señalización debe ser acústica, visual y táctil, y debe estar ubicada a la entrada de las instalaciones, en un lugar fácilmente identificable y accesible.
  • Los mostradores de atención deben cumplir con una serie de requerimientos tanto en lo referente a sus dimensiones como en lo relativo a sus funciones: se deben ubicar en un lugar visible y de fácil acceso. Además, se debe cuidar que sean alcanzables. Si estuvieran rodeados de mamparas de cristal, la altura para su uso accesible, tanto para personas que se desplazan en sillas de ruedas como para niños/as o personas de baja talla, no debe superar los 80 cm. La altura de las ventanillas para atender al público no debe sobrepasar los 110 cm.
  • En los mostradores-expositores, no se ha de colocar ningún producto a una altura inferior a 40 cm, dado que muchas personas con dificultades para agacharse no pueden acceder a ellos.
  • El mobiliario expositor no ha de tener un ancho superior a 75 cm para poder acceder a los productos.
  • Las zonas han de permitir el uso, el desplazamiento y la realización de maniobras de giro –aproximaciones a puertas, cambios de sentido– a las personas con discapacidad.
  • La dimensión de pasillos ha de permitir, en proporción al flujo de personas, el paso cómodo de todos los/as asistentes. En todos los pasillos se debe evitar que se coloquen elementos salientes tales como banderolas o rótulos, dejando una altura mínima libre de 2,10 m
  • Todos los desniveles que se presenten en el recorrido han de ser salvados con rampas; no pueden presentar escalones.
  • Para el acceso a distintas plantas, donde haya escaleras siempre es necesaria la presencia de ascensores o rampas.
  • Los botones del ascensor deberán contar con numeración y rótulos en lenguaje braille y altorrelieve. Los más adecuados son los de presión, pues es prácticamente imposible que las personas ciegas perciban los de pantalla táctil.
  • Todas las escaleras y rampas deben contar con un pasamanos o doble baranda fácilmente tomable. Las puertas deben ser de fácil apertura, evitando así que las personas que tengan una movilidad reducida tengan que realizar un esfuerzo excesivo para empujar o tirar de puertas pesadas. Sus picaportes deben ser ergonómicos y accesibles a todos los/as usuarios/as, por lo que deben estar colocados a una altura comprendida entre los 80 y 100 cm.


Quizás una de los factores más críticos a la hora de pronosticar el rendimiento y la seguridad en un recinto sea el derivado de los efectos de las condiciones de iluminación presentes en cada momento. Por un lado, debemos dar respuesta a las condiciones de iluminación cuando se produce el desplazamiento por el interior de un edificio, pero también se deben contemplar las condiciones cambiantes cuando se pasa de un ambiente exterior a otro interior y viceversa (subterráneo, edificio, local comercial, etc.).
La iluminación es por tanto, uno de los elementos que se han de cuidar, especialmente para facilitar la movilidad, pero sobre todo para evitar contribuir a una fatiga por parte de las personas con dificultades visuales.







Al chequear los baños, se deben valorar principalmente las dimensiones, tanto de acceso como en su interior y la distribución de los aparatos sanitarios, de modo que permitan el uso de las instalaciones de modo autónomo.

  • Todas las puertas deben tener un ancho mínimo de 80 cm y su apertura ha de ser fácil.
  • Los suelos deben ser antideslizantes.
  • Los cierres de seguridad o cerrojos deben estar colocados a una altura que permitan su uso por parte de usuarios/as de sillas de ruedas o personas de baja talla.
  • El interior del aseo debe permitir el giro de 360° de personas en silla de ruedas.
  • Tanto los accesorios, como toalleros, secadores eléctricos, dispensers de jabón, etc., como los mecanismos de funcionamiento de distintos aparatos (secadores, botones, palancas) deben estar a una altura comprendida entre los 80 y 120 cm.


En determinados eventos es imprescindible el uso del sonido ambiental, y es por ello que, en un intento de facilitar su percepción a personas que padecen algún tipo de hipoacusia, se debe procurar que:

  • La instalación se realice con un bajo nivel sonoro, pero con numerosos altavoces distribuidos por toda la sala.
  • El mensaje o intervención debería ser precedido de una señal de aviso.
  • El sonido en salas y pasillos estará acondicionado con sensores magnéticos y amplificadores de campo magnético que posibiliten una mejor audición a las personas con discapacidad auditiva. Esta instalación deberá ser fácilmente localizable y bien identificada.
  • Es aconsejable que en puntos de información se instale al menos un puesto dotado de micrófono y equipo adaptador conectado a un sensor magnético, bien identificado.

Existen numerosos elementos que integran la decoración y las instalaciones de una sala o edificio. Pero, al organizar un acto, tanto para ubicar nuevo mobiliario como para subsanar las dificultades que presentara de cara a la asistencia de personas con discapacidad, se deben tener en cuenta los factores que se detallan:

  • En los pasillos o pasos peatonales, las líneas  de desplazamiento no deben situarse papeleras, asientos u otros objetos que disminuyan el espacio necesario para una persona con movilidad reducida o que constituyan una amenaza para su seguridad.
  • Tampoco los que presentaran aristas o superficies punzantes.
  • No podrán colocarse elementos que sobresalgan de las paredes sin la debida protección y/o señalización de su extremo más bajo y saliente. Para las personas ciegas o deficientes visuales, estos constituyen un peligro al no ser detectables por el bastón de movilidad. Si sobresalen de la pared y no tienen una continuación hasta el suelo, podría atenuarse su peligrosidad colocando justo debajo de ellos algún elemento de decoración –como macetas– que no pueda desplazarse con un empujón o tropiezo, o bien construyendo un reborde en el suelo mediante elementos que proporcionen una altura de unos 10 cm y que tengan un color contrastado con el del suelo.
  • Las patas de apoyo de las mesas han de ser sólidas y resistentes. Si es posible, se descartarán las mesas con una pata central cuando se utilicen para la atención a invitados o como punto de información, ya que en ocasiones, los extremos sirven de punto de apoyo a usuarios con movilidad reducida para sentarse o incorporarse, y las de este tipo pueden desestabilizarse con mayor facilidad.
  • Las sillas que se instalen han de ser seguras, muy estables y deben permitir sentarse o levantarse cómodamente. A este respecto, es conveniente que dispongan de apoyabrazos, ya que facilita el esfuerzo de levantarse.
  • Si en una presidencia de panel o en una mesa cualquiera de una comida banquete va a estar presente una persona que utiliza silla de ruedas, debemos procurar dejar el espacio suficiente para que acceda cómodamente con ella. Se han de evitar situaciones desagradables, como tener que retirar otra silla instalada con anterioridad, lo que denotaría una desconsideración o, cuanto menos, una falta de información.
LA INVITACIÓN

  • La invitación deberá especificar si el lugar es accesible y si se cuenta con interprete LSA (Lengua de Señas Argentina).
  • Una invitación completa debería, también, estar en Braille.
  • Las invitaciones digitales deberán ser accesibles
  • Se deben evitar las invitaciones digitales spam
  • Son recomendables las invitaciones personalizadas por correo email  o sobre.
  • Las invitaciones generales digitales también se pueden personalizar:
       •     Cuando los invitados están casados: Sr. Luis Campos y Sra Torres.
       •     Los títulos militares deben mencionarse: Capitán Pedro Ruiz.
       •    Si una mujer está divorciada se escribirá su apellido de soltera.
       •    Si la invitada es viuda puede añadirse el título “viuda de…”: Sra. Mariana Ortiz Viuda de Ramos
       •    Parejas del mismo sexo: en orden alfabético del apellido (Sr. Antonio Medina y Sr. Rodolfo Vido), si están casados/as sólo llevarán los apellidos (Sra. Gómez y Sra. Peralta). Si no sabemos el nombre del/a  esposo/a debemos averiguarlo. Si sabemos que están casados/as  podemos poner Sr. Perez y Esposo. Nunca pondremos la palabra acompañante.
       • Parejas que viven juntos pero no están casados empezando con el de la mujer: el nombre de los dos en orden alfabético por el apellido (Sr. Mariela Ramírez y Sr. Oscar Sánchez)
      • Títulos religiosos se respetan: Reverendo Miguel García.





Cuando no se haga una invitación formal tarjeta (papel o digital) se deberá hacer una invitación nota, donde se antepondrá el señor o señora al cargo: Señor Ministro, Señora Directora. A renglón seguido: tengo el agrado de invitar a Usted…
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DESARROLLO DEL EVENTO


-          Antes de comenzar el acto debemos consultar si es necesario Intérprete de LSA
-          Antes del comienzo de cada nuevo orador se deberá reiterar la consulta.
-          Es importante tener en cuenta que una persona en silla de ruedas no tiene prioridad para ocupar los lugares reservados para las autoridades o invitados/as  especiales.
-          No se deben buscar áreas especiales para personas con discapacidad, excepto en recitales o discursos multitudinarios, ya que de esa manera obligaríamos a que estén separados de sus familias o amigos.
-          El/la intérprete LSA deberá estar ubicado en un lugar donde pueda ser visto desde la primera hasta la última fila, sin obstáculos como cámaras de filmación, columnas o cartelería.
-          El lugar destinado a la prensa o a los fotógrafos es muy importante, ya que no deben obstaculizar la lectura de los intérpretes LSA por parte del auditorio. Se debe instruir a los fotógrafos para que pasen por detrás de los intérpretes LSA.
-          En un ámbito muy grande, donde parte del auditorio debe ver el acto por monitores o televisores, se debe instruir al camarógrafo para que tome al expositor o disertante con el intérprete de LSA en una misma imagen.

-          El intérprete LSA deberá ubicarse en un lugar visible y tener en cuenta que el fondo no debe tener rayas, nunca delante de una pantalla, y no debe ser de colores fuertes.

Entorno accesible
El lugar del evento debe ser de fácil acceso, para que el transporte pueda llegar hasta la entrada, en caso contrario contemplar e informar un  recorrido alternativo y accesible.




Espacio
-       Contemplar que los senderos y veredas posean un ancho mínimo en todo su recorrido de 1,50 m que permita el paso de dos personas, una de ellas en silla de ruedas con solados antideslizantes y desniveles adecuados a la normativa que permitan la libre circulación sin obstáculos y barreras físicas sobre la superficie plana.
-         En el caso de disponerse escaleras o escalones en el ingreso y otras áreas, siempre serán complementadas por rampas con pasamanos, ascensores o medios de elevación  y/o  accesos alternativos a través de circulaciones o itinerarios accesibles los cuales deberán estar señalizados.
-         Cuando el ingreso /salida posean puertas giratorias y molinetes, estas se complementarán por otra alternativa o reemplazarán por una puerta que cumpla con los requisitos de la ley.
-         Contemplar espacios amplios que permitan la circulación, cambio de dirección o paso simultáneo de sillas de ruedas  y las superficies sean antideslizantes.
-         Instalar mobiliario urbano y de seguridad (cestos de residuos, matafuegos, etc.) en espacios que no constituyan obstáculos para la circulación.
-         Brindar planos de orientación visual, táctil y/o folletos que incluyan el código audio – texto QR.
-         Disponer de espacios para usuarios en silla de ruedas; estas reservas se realizaran en forma alternada, evitando zonas segregadas del público y dejando libre los medios de salida. Cada espacio reservado tendrá 0,80 m de ancho por 1,20 m de largo.
-         Disponer de las primeras filas para personas que tengan la necesidad de estar ubicados cerca del panel para acceder a la información.
-         Ubicar butacas, sillas y asientos que permitan el uso adecuado, cómodo y seguro por todas/os los asistentes. Preferibles con apoyabrazos.
-         Debemos recordar reservar lugar en los primeros asientos para el relevo del la intérprete de LSA.

Recursos y dispositivos tecnológicos

-         Proveer dispositivos que faciliten la accesibilidad a la información y aseguren la visibilidad, iluminación y sonido (proyector, pantalla, notebooks, iluminación, sonido, micrófonos, aro magnético y receptores de interpretación).

Recursos Humanos

-         Disponer  para la realización de la tarea de los/as intérpretes de lenguas orales cabinas insonorizadas.
-         Proveer a los/as estenotipistas espacio y ubicación óptima para la realización de la tarea.
-         El personal que trabaje con cámaras, luces, sonido; asistentes y periodistas que cubran el evento debe tener en cuenta no cruzarse por delante de las/los intérpretes de Lengua de Señas para no interrumpir la transmisión de la información.

        Seguridad accesible
-         Señalizar la información de seguridad  y emergencia de manera visual, auditiva y táctil.
-         Proporcionar la información sobre plan de evacuación y emergencias en forma oral, escrita, y en Lengua de Señas Argentina.
-         Los dispositivos de emergencias deben contar con señales luminosas y sonoras.
-         Los planos de evacuación y/o maqueta deben presentarse en relieve.
       Servicios Accesibles
-         La zona de entrada deberá presentar señalización en tamaño adecuado y contraste de color a fin de ser percibido por todas las personas.
-         En zona de atención al Público, informes y acreditación donde se ubiquen los mostradores, se deberá contar, como mínimo, con un sector no menor a 0,75 m de ancho, a una altura de 0,80 m y un espacio libre por debajo del mismo de 0,65 m de alto y 0,50 m de profundidad en todo el sector.
-         En todo edificio o espacio donde se desarrollen actos se deberá contar con sanitarios accesibles con la señalización establecida por Norma IRAM N° 3722.  En caso contrario, contar con sanitarios portátiles para personas con discapacidad.
-         Cuando el acto prevea un servicio de catering, contemplar un menú saludable y variado que incluya comida apta para celiacos, frutas, yogurth descremados, etc.
-         Si la organización del acto prevee transportes, disponer de al menos un transporte accesible.

-         Incluir y promover la disponibilidad y el uso de nuevas tecnologías, incluidas las tecnologías de la información y las comunicaciones.



2/6/14

¿Qué pasa tras la abdicación de Juan Carlos a la corona de España?

El Rey abdicó en favor de su hijo, el príncipe de Asturias, según lo informó este lunes el presidente español Mariano Rajoy. Los detalles de qué sucede ahora con la dinastía borbónica.
¿Qué pasa tras la abdicación de Juan Carlos a la corona de España?

La abdicación del monarca está prevista en la Constitución de España de 1978. Según el documento, el príncipe heredero, en este caso Felipe de Borbón, se convierte automáticamente en el nuevo Rey una vez que se haga efectiva la renuncia, aunque después deberá ser "proclamado ante las Cortes" y prestar juramento ante el Parlamento.

¿Es necesaria la aprobación de una ley orgánica?


El artículo 57.5 de la Constitución de España establece que "las abdicaciones y renuncias y cualquier otra duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión de la Coronase resolverán por una ley orgánica", por lo que para algunos legalistas, es necesaria y hasta obligatoria la promulgación de esta ley.

En base a las fuentes consultadas, por más que la abdicación sea una decisión personal esono impide que el Parlamento no pueda y deba participar en la tramitación de esta norma que podría aprobarse no llevaría demasiado tiempo en redactarse y aprobarse. Sin embargo están quienes señalan que el rey puede abdicar sin esperar a esta ley orgánica.

¿Cuándo se convertirá el príncipe Felipe en rey?


Eso sucederá una vez que se haga efectiva la abdicación. La sucesión al trono y, por tanto, a la Jefatura del Estado, se produce en el mismo momento que tiene lugar la causa que lo provoca, el fallecimiento o la abdicación (no por el simple anuncio, sino una vez que sea efectiva).

¿Cómo es la proclamación ante las Cortes y el juramento?

El artículo 61.1 de la Constitución establece que "el rey al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y hacer respetar los derechos de los ciudadanos y las Comunidades Autónomas".

La proclamación del nuevo rey que es "ante" las Cortes y no "por" las Cortes ya que la sucesión es automática, se produciría en una sesión conjunta de diputados y senadores en el Congreso en los días siguientes a la sucesión.

¿Debe haber un acto de coronación al margen de la proclamación?


No es necesario, aunque se puede hacer una recepción oficial para las altas autoridades del Estado y para el cuerpo diplomático acreditado en España.  También puede realizarse una ceremonia oficial de coronación, aunque podría posponerse meses y a la que acudirían jefes de Estado de otros países y representantes de otras Casas Reales, como ocurrió en Mónaco en 2005.

¿Qué papel tendrá Juan Carlos tras la abdicación?

La Constitución no establece ninguna función para el rey que abdica, aunque seguirá siendo parte de la familia real pero sin funciones constitucionales.

Una vez que se haga efectiva la abdicación, Juan Carlos podría tener el título de Conde de Barcelona, un título reservado a los reyes, como hizo su padre don Juan, después de que renunciara a sus derechos, a favor de su hijo en 1977.

El Real Decreto 1386/1987, de 6 de noviembre, sobre el Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes establece que el padre del rey "continuará vitaliciamente en el uso del título de conde de Barcelona, con tratamiento de Alteza Real y honores análogos a los que corresponden al Príncipe de Asturias".

¿Cuándo se convierte la infanta Leonor en heredera?

En el momento en el que Felipe se convierta en rey, es decir, cuando la abdicación se haga efectiva, la infanta Leonor pasa automáticamente a ser princesa de Asturias.

El artículo 57.2 de la Constitución establece que "el Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España.

¿Qué ocurre si Leonor tiene un hermano varón?

La Constitución española establece en su artículo 57.1 que "la Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".

28/11/13

LA PRESIDENTA, CRISTINA FERNANDEZ, DEJA SU LUTO DESPUES DE TRES AÑOS




LA PRESIDENTA, CRISTINA FERNÁNDEZ, COMENZÓ A DEJAR SU LUTO DESPUÉS DE TRES AÑOS DE LLEVARLO EN FORMA ESTRICTA. Por: Lic. Leonardo Avalos Lic. Prof. en RR.PP y RR.HH, Experto en Ceremonial Público, Social y Privado, actualmente Coordinador de Protocolo y Ceremonial del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo de la República Argentina.


En el mes de enero del corriente me refería, por este medio,  a este mismo tema, comentando que luego del largo lapso de luto que llevaba Cristina Fernández, presidenta de Argentina, debería encontrar un acontecimiento que provocara el cambio. Este podía ser un casamiento, un nacimiento o algo que provocara una gran alegría.
En cambio, ella eligió, luego de una reclusión temporal de actividades públicas y oficiales debido a un control estricto de su salud,  comenzar a transitar el medio luto en sus primeras apariciones públicas.
En su primera aparición, desde la Residencia Presidencial de Olivos, se mostró con una blusa blanca, a diferencia de su vestimenta de hace casi tres años, como lo muestra la foto. También, en su regreso a la Casa Rosada, se mostró con una pollera oscura pero con estampados claros y en el día de ayer se presentó en Olivos en una reunión con funcionarios y empresarios con una blusa blanca de organza transparente y una camiseta también blanca.
Aún nos queda saber cuando la jefa de Estado comenzará a dejar el medio luto y sumar distintos colores a su vestimenta.
Es importante destacar que en realidad no existe un protocolo universal que establezca cuánto tiempo debe vestir de negro una viuda, ni siquiera una presidenta o una primera dama. En Portugal las viudas visten de negro de por vida en la Argentina, comunmente no superan el año.
La manifestación del duelo varía respecto a los usos y costumbres de cada lugar y al momento personal, social y político como en este caso.
Cristina Fernández, con su luto de tres años, logró incorporar a su imagen al matrimonio presidencial Néstor Cristina,  de esta manera será vista y será nombrada como Cristina Fernández de Kirchner evitando así pasar a ser la Viuda de Néstor Kirchner.
Será portada de todos los medios gráficos y digitales cuando Cristina Fernández deje su medio luto para incorporar nuevamente el color.



A continuación copio un artículo de normasdeprotocolo.com de España. Es un artículo dedicado al luto practicado antiguamente en aquel país, del que hemos incorporado muchas costumbres, con sus preceptos establecidos por la sociedad de la época y sus particulares usos, que son hoy para nosotros, por su extravagancia, interesantes curiosidades.

L.A.


 EL LUTO EN ESPAÑA. HISTORIA

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El luto se ha consolidado como la demostración más fiel de dolor por la muerte de un ser querido. Impuesto en el siglo XVI por los Reyes Católicos, el luto se erigió como una costumbre obligada en la España de nuestros antepasados. Con reglas de vestimenta, duración, tabúes y mitos, aún encontramos vestigios de esta antigua usanza, cada vez más desarraigada, en muchos pueblos del país así como en culturas más cerradas, como la del pueblo gitano.
El de hoy, es un artículo dedicado al luto practicado antiguamente en España, con sus preceptos establecidos por la sociedad de la época y con sus particulares usos, que son hoy para nosotros, por su extravagancia, interesantes curiosidades.
Se abordará, también, la evolución que ha experimentado el concepto de la muerte, que ha estado aderezado con, prácticamente, todas las creencias imperantes de cada época, así como las vestimentas y los períodos tradicionales de luto.
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EL ORIGEN DEL LUTO
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Uno de los aspectos más desconocidos del luto es que su origen obedece a un conjunto de leyes y reglamentos dispuestos por los Reyes Católicos.
En el siglo XVI, a raíz de la muerte del príncipe Juan, en 1497, y debido a una serie de sucesos funestos acaecidos en la corte, los Reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla ordenaron la Pragmática de Luto y Cera, por la cual, el luto debía representarse con el color negro.
Anteriormente, el luto era blanco, es decir, se vestía de blanco, y fue a partir de esta pragmática cuando se prescribió que la manifestación de dolor y pena por la muerte de un ser querido debía hacerse con el negro. En esta Ley también se prohibía la presencia de plañideras en los velatorios y cortejos fúnebres, así como los gritos y escandalosos llantos de dolor, propios de las mujeres (que merecen un apartado en este artículo). Se pretendía, así,  que la muerte se oficiara con una ceremonia luctuosa y recatada.
Parece ser que esta era la finalidad de la pragmática, pero hay mandatos contemplados en esta ley que propasan su razonamiento y que hoy no se entienden. Así, por ejemplo, se prohibió el afeitarse la barba a los habitantes de la corte burgalesa, siendo sancionados con quince días de cárcel a los barberos quebrantadores. Sacrificios del aspecto personal de esta índole veremos más adelante.
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El porqué del color negro como exteriorización de lo trágico debe su explicación a que el negro es el color de la noche, de la oscuridad, del misterio, de lo tétrico. La muerte ha evocado siempre miedo, y ese miedo se expresa con el negro, según argumenta Enrique Casas (1947) en su libro Costumbres españolas de nacimiento, casamiento y muerte. Con el luto se condenaba a los parientes y amigos del finado al estado de tristeza, de retraimiento, pero también a la parquedad en adornos, a la vida piadosa, a la reclusión y a la soledad; porque el luto no sólo consistía en llevar vestimenta negra, sino además en una serie de actitudes y prácticas dirigidas a vivir sumido en la tristeza, tanto individual como del entorno más próximo.
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Durante el primer año de luto, la mujer viuda lo pasaba recluida en una habitación tapizada de negro, en la que no penetraba el sol. Al pasar ese año, pasaba a morar en una habitación de tonos claros pero desprovista de decoración tanto en paredes como en mesas. Se alejaba de todo lo superfluo y de lo lujoso. La misma actitud adoptaba la señora viuda con su vestimenta y su vida social. La mujer enlutada del siglo XVII llevaba un traje capaz de imponer miedo a los más valientes, según cuenta Enrique Casas, “negra toca, negro vestido, negra la batista que caía más abajo de las rodillas, negra la muselina que circundaba el rostro y le cubría la garganta, ocultando la cabellera; negro el manto de tafetán que hasta los pies le tapaba; negro el sombrero de anchas alas, sujeto a la barbilla con cintas de seda negras”, nos relata el mismo autor.
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Era tan sumamente severo el luto en España que hubo que reprobarlo en el Concilio de Toledo; y en 1729, Felipe V definió una nueva pragmática de lutos cuyas medidas más sobresalientes, para hacerse una idea de cómo se ejercía el luto en aquella época, fueron estas:
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1) Se limita el luto a seis meses y a los consanguíneos del fallecido.
2) Se definen que los tejidos con los que debían estar confeccionados los trajes de luto de la nobleza por la muerte de un vasallo. Estos tejidos eran el paño, la bayeta o la lanilla de color negro.
3) Se prohíbe que las iglesias decoraran sus paredes, bancos y ataúdes con sedas de colores durante los funerales por considerarlos frívolos y desacordes con un acto tan triste.
4) Se restringe el uso del color negro en el interior de las viviendas, permitiendo sólo el uso de alfombras y cortinas de luto en el aposento principal de la casa.
5) Se veda el carruaje negro de luto que usaban los señores.
6) Se establece el uso de libreas de luto para los criados, fabricadas en paño de color negro y no de seda, por ser un tejido fastuoso.
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El sucesor de Felipe V, Carlos III, reglamentó a mediados del siglo XVIII una nueva pragmática sobre lutos en la que se prescribía, incluso, el número de velas que habían de encenderse alrededor de la cama mortuoria (ocho velas, concretamente) y las telas que debían gastarse durante el período de luto.
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Los reglamentos que se recogen en estas leyes han quedado postergados del marco legislativo actual, pero forman parte del acervo cultural. Se trata de costumbres que, aunque desfiguradas, han persistido en la sociedad, como son el llevar el atuendo en color negro, orlar las esquelas mortuorias con la franja negra, la manifestación de dolor y quietud de los más allegados al difunto, o el aislamiento social provocado por el decaimiento o tristeza interior.
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Antiguamente, esta serie de demostraciones de dolor por la muerte, o el luto, era mucho más exagerado, llegando a extremos de abnegación profunda. Aunque el dolor fuera sincero, la sociedad imponía un conjunto de obligaciones que todo el colectivo debía cumplir para mostrarse fiel a la persona fallecida. Una de las mayores muestras de abnegación o sacrificio era renunciar a la vida social durante un lapso determinado de tiempo (veremos los períodos más adelante), comer frugalmente, llevar una vida austera y vestir de negro. Promesas más exageradas, y que registran muchos autores, son el no cortarse el pelo, afeitarse o cambiarse de ropa en un año.
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El luto de antes puede sintetizarse en estos términos: recogimiento, silencio, clausura, vida piadosa y muestra de pesadumbre, todos ellos mucho más acentuados en el género femenino.
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LAS MUJERES Y EL LUTO
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La dependencia de la mujer al hombre ha sido una constante en pueblos de bajo nivel cultural de todo el mundo. En la actualidad, existen pueblos salvajes que mantienen inveteradas ciertas costumbres y creencias, hoy inconcebibles en el mundo occidental. Es tal la inferioridad de la mujer en algunas culturas, que consideran que no son merecedoras de vivir si enviudan, y, si lo hacen, tienen que que hacerlo en el más hondo cautiverio y amargura, porque así lo dispone la comunidad.
En sociedades primitivas, cuando una mujer quedaba viuda,  ésta no podía contraer matrimonio durante el período de luto, que podía oscilar entre los cuatro años (indios americanos) o toda la vida (pueblos brahamanes de la India o mahometanos, por ejemplo). La razón que alegaba la comunidad era que la viuda traía mala suerte porque llevaba el espíritu del marido y la enfermedad que le condujo a la muerte (la esposa estaba infectada). Por este motivo, se las sometía a ritos purificadores o incluso se les sacrificaba.
El ejemplo más claro y conocido de sacrificio de mujer que enviuda lo encontramos en las tradicionales castas indias, que asesinaban a las mujeres en la pira aduciendo que así comenzarían una nueva vida, ya que sin el marido les sería imposible ser felices. Muchas veces eran conducidas a este sacrificio convencidas por sacerdotes y familiares, e incluso, en contra de su voluntad. “Se arguyó que la continuidad de la vida de las viudas sin el marido era un castigo mayor que el de la muerte. Se las sometió a toda clase de presiones y abusos, tanto físicos como espirituales llegando al extremo de ser consideradas como pájaros de mal agüero” (Fielding, W.J).
En el año 1905 el gobierno británico prohibió esta cruel práctica, aunque ha existido también en pueblos vándalos, tribus de África y en tribus de islas de Oceanía.
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Centrándonos en el caso de España, es una evidencia que, antaño, a las viudas se las ha culpabilizado de la muerte del marido socialmente. No se trata de culpa en sentido estricto, sino de una culpa de sentimiento que adquirían las viudas,  aleccionadas por la comunidad. Esta situación acentuaba aún más su luto, en un intento de declararse más condolidas y culpables.
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El luto de las viudas de principios del siglo XX consistía en ir vestidas de pies a cabeza de color negro, inclusive los complementos, como el abanico, pendientes, bolso, zapatos y collares. Las únicas piedras que las mujeres podían llevar en sus joyas eran el azabache, la amatista y el ónice, por tratarse de piedras oscuras.
El negro, así, copaba la vida de quien lloraba por la pérdida de un ser querido. Si pertenecía a una familia acaudalada, preparaba caballos y carruajes negros; vestía a los criados con libreas negras y daba la bienvenida al color del luto  en la casa, tanto en las cortinas como en el servicio de mesa.
Por otro lado, es sobradamente reconocido que las mujeres reaccionan ante la muerte de un allegado con manifestaciones de dolor mucho más visibles que los hombres. Antiguamente, las reacciones llegaban a ser calamitosas, pues sin el hombre no eran nada. Por esta razón, a las mujeres no se les permitía asistir a los entierros, para evitar los estremecedores ayes de dolor y las situaciones de delirio que les hacían mesarse la cabellera o arañarse la cara. Enrique Casas  (1947)  relataba lo siguiente: <(al cortejo fúnebre) con la cabeza velada, lanzando gritos desgarradores, y sus amigas aguijoneaban su desesperación con frases como “todo se ha perdido para tí, no te queda sino perecer”>>.
Cuenta el autor que la Ley de Guernica consiguió prescribir que las mujeres tuvieran cautela con su propio cuerpo durante el duelo.
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La figura de la viuda angustiada de dolor dio origen a las ancestrales plañideras, que eran mujeres contratadas para a llorar en los cortejos fúnebres. Iban enlutadas, desgreñadas, pálidas de dolor e iban lanzando llantos. Las plañideras desaparecieron en los años 50, aunque continuaron en algunas poblaciones españolas más tiempo. Parece ser que el servicio de estas mujeres servía para darle notoriedad al entierro,  porque contra más pesadumbre entre las mujeres, mayor era la tragedia de aquella pérdida.
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Todavía en los años setenta, estaba mal visto que las mujeres asistieran a los entierros. Poco a poco, con la evolución de la mentalidad, las mujeres fueron haciéndose libres para elegir, y ahora nuestro género asiste si quiere.
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LAS DIFERENTES CONCEPCIONES DEL LUTO
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En la religión cristiana, la muerte no se percibe como un lance triste y trágico, pues el alma pasa a la gloria eterna. El pueblo de la vieja España, el de la carestía y de la miseria, concebía la muerte como tránsito natural, aunque ensalzado con todos los rituales precedentes a una muerte digna que garantizase la compañía de Dios en el cielo. De ahí que fuera indispensable el viático antes de perecer, y los sufragios en honor al difunto. Era la mentalidad del antiguo pueblo español, pobre y resignado, que no tenía más esperanza que ampararse en la doctrina de Fe para asimilar la muerte.  Pero también era el pueblo poco instruido, el abducido por mitos y creencias del ideario popular desprovistos de comprobación alguna, y que a veces les hacía la vida más difícil. Se pueden enumerar un sinfín de costumbres de luto que se han llevado a la práctica en mucho puntos del país, que carecen de sentido alguno, pero que giran siempre en torno a las ideas de sacrificio, dolor, recogimiento y silencio, osea, muerte en vida. Se consideraba la muerte como un trance positivo, pero el dolor por la pérdida era inevitable.
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Existe también otra concepción, quizá la sostenida por el pueblo ateo, que fundamenta el luto en el miedo universal a la muerte, y que, por ello, la asocia con el color negro, el color del misterio y de lo tétrico.
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Por último, podríamos mencionar la idea de la muerte como un paso natural y compartido de la vida del hombre, que es el que dominante desde los años setenta hasta ahora, y en el que desaparecen multitud de rituales, ceremonias y usos de luto que tenían como fin ahuyentar al muerto, hacer público que se estaba de luto o sumirse más aún en la tristeza.
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EL LUTO EN LA CASA Y EN EL VECINDARIO
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Como se ha mencionado antes, las mujeres enlutadas del siglo XVII y XVIII iban ataviadas de negro de pies a cabeza, se encerraban en habitaciones revestidas de negro, desmantelaban todo elemento decorativo y se alejaban de la vida social y del ocio durante el período de luto, que podía durar, en caso de fallecimiento del marido, entre dos años a toda la vida, si así se lo marcaba ella.
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Antiguamente, en el País Vasco, las novias se casaban de negro dando principio a la que sería su mortaja. Este vestido lo colgaban en la campana de la chimenea para que se culotara, cuenta Enrique Casas, y lo hacían bendecir un Jueves o Viernes Santo.
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La muerte de un vecino significaba la implicación de todo el vecindario, participando en el cortejo fúnebre y con la obligación moral de dar el pésame a la familia del difunto. Las persona que iba a dar el pésame o que asistía al velatorio o funeral del difunto debía ir vestida de luto y sin expresar alegría.
Antes del siglo XX, el fallecimiento de un vecino era anunciado por un voceador que vestía de negro y comunicaba el fatídico suceso doblando campanillas por las casas o dando toques con un bastón. Los vecinos iban trasladando la noticia de unos a otros, y, de este modo, el funeral era un acto profusamente concurrido.
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Otra de las señales que anunciaban una defunción era la puerta de la casa a medio abrir, que indicaba que en su interior se velaba a un muerto. Dentro de la vivienda estaba preparada la cámara mortuoria, la habitación más espaciosa despojada de muebles, cuadros, cortinas, floreros y de todo objeto que deslumbrase. Al principio, se dejaba la puerta medio abierta ocho días, tiempo que permanecía allí el cadáver, pero después, en los años cincuenta, la ley redujo ese tiempo a 24 horas.
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También era costumbre poner una franja negra en la cortina de la puerta o en los balcones, y se tapaba el escudo familiar, si lo había, en señal de luto.
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La persona que estaba de luto debía utilizar tarjetas, papel y sobres de luto con franja negra. Esta franja, que simboliza luto, aún se mantiene en las esquelas de los periódicos y algunas tarjetas de funeral, oraciones o novenarios, siendo estos los últimos vestigios que quedan de la comunicación en luto.
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En los años cincuenta, en muchas aldeas españolas era obligatorio que los vecinos participaran en el cortejo fúnebre, siendo sancionados con multas quienes no fueran. Los asistentes al cortejo vestían con sombrero de copa y capa, en el caso de los hombres, y las mujeres vestían con capucha, mantilla negra o velo. Si la familia no era adinerada, el atuendo de etiqueta de los hombres se pasaba de padres a hijos, pues era preceptivo que se fuera así vestido.
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En la ciudad, se usaba chaqué, corbata negra, guantes negros y chistera. Abrigo negro u oscuro, también, si era invierno. Las mujeres iban con trajes o vestidos de color negro. En el apartado siguiente se detallará de qué se componía el atuendo de luto completo.
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LOS ANTIGUOS PERÍODOS DE LUTO Y EL VESTIDO
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En los años cincuenta y sesenta, aquellas personas que demostraban su afecto y dolor por la muerte de un ser querido, llevaban luto durante un período de tiempo que se describe a continuación. Hay que resaltar que estos lapsos han ido cambiando a lo largo del tiempo, siendo más amplios antes y más reducidos y flexibles después de esas décadas:
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Por la muerte del esposo o esposa, el cónyuge llevaba luto riguroso dos años más seis meses de alivio de luto, para relajarse del negro.
Por la muerte de un hijo, los padres llevaban dos años de riguroso luto más seis meses de alivio, también.
Por la muerte del padre o de la madre, los hijos llevaban luto un año más seis meses de alivio de luto.
Por la muerte de un hermano, los hermanos guardaban seis meses de luto riguroso.
Por la muerte de los abuelos, los nietos guardaban seis meses de luto riguroso más tres meses de alivio.
Por la muerte de un tío o tía, los sobrinos mantenían tres meses de luto.
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Estos períodos, que estaban así definidos por la sociedad de la época, podían dilatarse en el tiempo en función del cariño que le uniera con el difunto.
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El luto riguroso consistía en permanecer apartado de la vida social, ir ataviado de negro y en alejarse de toda actividad de ocio. La clausura en la vivienda duraba tres meses en el caso de las viudas o hijos del fallecido/a. Pasado el transcurso de luto, se pasaba al medio luto, en el que se llevaban colores apagados como el gris o el malva.
Con los años, poco a poco se iría desaprobando esta norma social, hasta desaparecer en nuestros días.
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Antes de los años sesenta, el luto del hombre viudo consistía en ir ataviado de negro, al menos el primer año, y luego de gris o colores sobrios. Como distintivos de luto, portaba una cinta negra de paño o de gasa en el sombrero; gemelos negros; franja negra en el pico de las solapas de la chaqueta y una banda de paño también negra alrededor de la manga izquierda de la americana.
Por su parte, las mujeres llevaban la pena negra, que era un velo largo de crespón que se colocaban en el sombrero de forma que les tapara el rostro. Este velo cubría el vestido, que era también de color negro, alcanzando la espalda. La pena dejó de usarse en los años sesenta, aunque en el algunos núcleos rurales siguió usándose (Armenteras, 1959). Este atavío fue  reemplazado por un fino velo de gasa negra que se echaba al rostro el día del entierro y que se enrollaba al cuello como si fuera una bufanda.
Los complementos del luto de antes de los años sesenta, obviamente eran también negros.
Hay que resaltar, como nota importante, que el velo de luto de las mujeres sólo ha sido utilizado en los países católicos. En los estados protestantes, si acaso para la ceremonia fúnebre.
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Imagen de abajo: cortejo fúnebre por la muerte de Maurice Chevalier (Revista Hola, nº 1429, año 1972).
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En los años sesenta se produce el paulatino cambio hacia la libertad del luto. Los niños dejaron de llevarlo y, si moría un pariente cercano, se les vestía sobrios en señal de respeto pero huyendo del infausto negro, que comenzaba a ser señal de mal agüero.
Hoy, cuando alguien fallece, se comunica el suceso por la prensa, a través de esquelas, y el vecindario tiene  noticia inmediata de la muerte porque ve pasar el coche fúnebre. El luto  como expresión de pena sólo se lleva en sepelios oficiales.
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Tengamos en cuenta una cosa primordial: que, aunque se haya pasado de moda el infeliz negro del luto, la expresión de dolor y pesar debe ser sincera. No asistamos nunca a un velatorio o funeral sin que haya existido unión con el difunto o su familia, ni mucho menos nos mostremos fingidamente afligidos. La muerte merece un cristalino respeto que nunca hay que violar. La norma permite que expresemos nuestras condolencias en tarjetas o cartas de pésame, de las que hablaremos en otro momento.
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